Revisó su agenda, en ella ponía claramente que el 23 de diciembre había quedado con su madre para ir a comprar los regalos de Reyes, y además, el 23 de diciembre de 1988. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Parecía como si todos se hubiesen confabulado en su contra? ¿Sería por eso que veía las calles tan extrañas? Pero ¿cómo había llegado hasta allí?
Le dijo al taxista que parase frente a la biblioteca municipal. Le pagó con lo único que llevaba encima de valor, sus pendientes. Entró en la biblioteca y pidió los periódicos de diciembre del 88 y enero del 89, todos los que tuviesen. Durante más de una hora no encontró nada pero cuando empezó a leer los periódicos de la tercera semana de diciembre un suceso le llamó la atención: “Crimen pasional en el edificio Valencia”. En él se narraba como una mujer cuyas iniciales correspondían a las suyas había acuchillado a su amante, llamado I. H. D., y después se había suicidado con la misma arma. El crimen, aunque al principio evidente, dejaba algunos cabos suelto; además, se tenían pruebas de que alguien más había estado presente durante el suceso.
Si no hubiese sido porque aparecían sus iniciales ni siquiera lo habría hojeado pero ahora la había dejado aún más confusa. ¿Cómo ella podía haberse suicidado? No es que pudiese o no, es que era imposible. ¡Si estaba aquí, ahora!, ¡estaba viva!
En otro periódico de fecha más adelantada se anunciaba que la policía había cerrado el caso debido a la imposibilidad de averiguar la identidad de esa tercera persona. Buscó las necrológicas de ese día y allí estaba su nombre, salió sin ni siquiera guardar los periódicos.
Fin Año ??? 89/92

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